¿Residuos peligrosos o ayuda al desarrollo?

Hasta 50 millones de toneladas de ordenadores de segunda mano llegan cada año a las costas de Nigeria. Salen de Europa y Estados Unidos como ayuda al desarrollo, pero la realidad es que la mayoría de ellos no funcionan cuando llegan a su destino, siendo depositados en vertederos incontrolados

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basel_networks_300Hasta 50 millones de toneladas de ordenadores de segunda mano llegan cada año a las costas de Nigeria. Salen de Europa y Estados Unidos como ayuda al desarrollo, pero la realidad es que la mayoría de ellos no funcionan cuando llegan a su destino, siendo depositados en vertederos incontrolados. Como la tecnología nueva en países africanos es muy cara, países como Nigeria han desarrollado un dinámico mercado de productos electrónicos de segunda mano, y por ello aceptan ordenadores, televisiones y teléfonos móviles que, habiéndose quedado obsoletos en Europa, constituyen la única forma de acceso a la tecnología para muchas familias africanas. Sin embargo, Nigeria ha denunciado recientemente que de los 500 cargamentos que llegan al puerto de Lagos cada mes, 75% de estos productos son inservibles ya que no pueden ser reparados o vendidos. La realidad es que estos cargamentos, más que ser aparatos de segunda mano que puedan ser usados de nuevo en África, son residuos electrónicos. Muchos de estos residuos electrónicos han sido catalogados por la Unión Europea como residuos peligrosos por el contenido en sustancias tóxicas para la salud y los ecosistemas, y actualmente están siendo depositados de forma sistemática en vertederos incontrolados de países africanos y asiáticos.

El problema radica en que los países desarrollados no realizan controles suficientes a los aparatos para comprobar que están en buenas condiciones, y televisiones y ordenadores salen de países desarrollados como productos de segunda mano, pero lo que en realidad ocurre es que la basura electrónica y los productos de segunda mano son mezclados en origen, lo que ahorra los países desarrollados los costes de reciclado y vertido de los aparatos eléctricos. De esta forma los residuos electrónicos son exportados como ayuda al desarrollo en vez de reciclados en Europa, y así los productores de aparatos eléctricos (que según la nueva legislación vigente son los que tienen que asegurar un correcto reciclado de los mismos) no tienen que pagar por su gestión. Un estudio realizado por The Basel Action Network, estima que entre 50-80% de los residuos electrónicos de los Estados Unidos son exportados a países en desarrollo de África y Asia.

En los vertederos incontrolados existentes en Lagos, capital de Nigeria, los ordenadores viejos se acumulan y niños (que son los que suelen buscar entre la basura) los desmontan para recuperar los metales preciosos que los circuitos electrónicos tienen (principalmente cobre, oro y plata), los que luego venden obteniendo así un ingreso. De esta forma se ganan la vida muchas familias en países en desarrollo, convirtiéndose la basura de los ricos en el modo de vida de los más pobres. El problema es que los pobres ponen de esta forma su salud en peligro ya que ordenadores viejos pueden contener también metales pesados como níquel, cadmio o cromo y los plásticos usados en las carcasas de las pantallas y los discos duros contienen substancias químicas cancerígenas. Estas substancias peligrosas no afectan solo a las personas que trabajan en los vertederos, ya que los metales pesados y substancias químicas se pueden filtrar en el terreno llegando a ríos y acuíferos, con consecuencias nefastas para los ecosistemas y todas aquellas personas que viven en la zona.

En el caso de Asia, cada día, barcos cargados de todo tipo de productos llegan a Europa y Norte América desde China. Pero los barcos no regresan vacíos, ya que se llevan de vuelta cantidades enormes de residuos de papel, plástico y metales para ser reciclados. Toneladas de estos residuos en Europa se convierten en materia prima muy valiosa de vuelta en China, hasta tal punto que la explosión económica que Asia ha experimentado en los últimos 15 años, y en particular de China, no se podría haber llevado a cabo sin el uso de plástico, papel y metales procedentes de Europa y Norte América. China no hubiera podido extraer todos estos materiales como materias primas debido a su elevado coste en comparación con lo que pagan por estos materiales a Europa: Hay que tener en cuenta que el barco va a hacer la ruta Asia-Europa de todos modos cargado de productos para vender en mercados Europeos, y que los países desarrollados están deseando desprenderse de estos productos ya que la gestión de residuos en Europa es cara y cada vez es más rentable reciclar. El uso de estos materiales reciclables como materias primas de productos en China es bueno para el medio ambiente ya que, por ejemplo, un kilo de papel producido a partir de residuos de papel consume la mitad de energía que si se produce a partir de árboles. Aluminio producido a partir de aluminio reciclado solo consume un 5% de energía de lo que produciría de ser extraído como materia prima (las principales minas de bauxita, de donde se extrae el aluminio, están en Australia). Pero no solo materiales reciclables son llevados a China; como en el caso de Nigeria, grandes cantidades de ordenadores y televisiones viejas se mezclan con plástico, papel y metales, acabando en los vertederos incontrolados de ciudades costeras en China, donde son desmantelados por niños de familias pobres para sacarse su ingreso diario.

Sorprendentemente, Las Naciones Unidas y la Unión Europea dicen tener estrictas leyes en cuanto a la exportación de residuos. En el ámbito internacional el transporte transfronterizo de residuos peligrosos está regulado por las Naciones Unidas a través del Convenio de Basilea. El problema es que este convenio no ha sido ratificado por suficientes países como para poder aplicarlo internacionalmente; entre los países no ratificantes se encuentra Estados Unidos, que habiendo firmado el tratado, no lo ratifica ya que no acepta la prohibición de exportar residuos peligrosos a países en desarrollo.

Por su parte, la Unión Europea ha establecido una serie de restricciones y sólo permite el transporte de residuos peligrosos a países miembros de la OCDE que tengan la tecnología adecuada para tratar los residuos. Uno de los objetivos de la Unión Europea en materia de gestión de residuos es el principio de proximidad, por el que los residuos se deberían de tratar lo más cerca posible del sitio donde se originan. Sin embargo, los países europeos cuadriplicaron durante el período 1995-2007 la cantidad de residuos exportados fuera de sus fronteras, por lo que el principio de proximidad en gestión de residuos no se ha cumplido en absoluto. La Unión Europea argumenta que el volumen de residuos en el mercado mantiene los costes de las materias primas bajos para países como China y siempre que los residuos no contengan materiales peligrosos, pueden ser objeto de comerciarse. La realidad es que hay una falta de información veraz sobre el transporte de residuos entre países desarrollados y en desarrollo, y que el creciente coste del reciclaje de residuos peligrosos unido a unos controles cada vez más exhaustivos de los residuos en Europa y Estados Unidos han convertido a países como China y Nigeria en los vertederos tóxicos del planeta.

Foto: Basel Action Network

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Etiquetas: residuos, Residuos de Aparatos Electricos y Electronicos, residuos peligrosos, residuos toxicos, transporte de residuos

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