¿Residuos peligrosos o ayuda al desarrollo?

Hasta 50 millones de toneladas de ordenadores de segunda mano llegan cada año a las costas de Nigeria. Salen de Europa y Estados Unidos como ayuda al desarrollo, pero la realidad es que la mayoría de ellos no funcionan cuando llegan a su destino, siendo depositados en vertederos incontrolados

basel_networks_300Hasta 50 millones de toneladas de ordenadores de segunda mano llegan cada año a las costas de Nigeria. Salen de Europa y Estados Unidos como ayuda al desarrollo, pero la realidad es que la mayoría de ellos no funcionan cuando llegan a su destino, siendo depositados en vertederos incontrolados. Como la tecnología nueva en países africanos es muy cara, países como Nigeria han desarrollado un dinámico mercado de productos electrónicos de segunda mano, y por ello aceptan ordenadores, televisiones y teléfonos móviles que, habiéndose quedado obsoletos en Europa, constituyen la única forma de acceso a la tecnología para muchas familias africanas. Sin embargo, Nigeria ha denunciado recientemente que de los 500 cargamentos que llegan al puerto de Lagos cada mes, 75% de estos productos son inservibles ya que no pueden ser reparados o vendidos. La realidad es que estos cargamentos, más que ser aparatos de segunda mano que puedan ser usados de nuevo en África, son residuos electrónicos. Muchos de estos residuos electrónicos han sido catalogados por la Unión Europea como residuos peligrosos por el contenido en sustancias tóxicas para la salud y los ecosistemas, y actualmente están siendo depositados de forma sistemática en vertederos incontrolados de países africanos y asiáticos.

El problema radica en que los países desarrollados no realizan controles suficientes a los aparatos para comprobar que están en buenas condiciones, y televisiones y ordenadores salen de países desarrollados como productos de segunda mano, pero lo que en realidad ocurre es que la basura electrónica y los productos de segunda mano son mezclados en origen, lo que ahorra los países desarrollados los costes de reciclado y vertido de los aparatos eléctricos. De esta forma los residuos electrónicos son exportados como ayuda al desarrollo en vez de reciclados en Europa, y así los productores de aparatos eléctricos (que según la nueva legislación vigente son los que tienen que asegurar un correcto reciclado de los mismos) no tienen que pagar por su gestión. Un estudio realizado por The Basel Action Network, estima que entre 50-80% de los residuos electrónicos de los Estados Unidos son exportados a países en desarrollo de África y Asia.

En los vertederos incontrolados existentes en Lagos, capital de Nigeria, los ordenadores viejos se acumulan y niños (que son los que suelen buscar entre la basura) los desmontan para recuperar los metales preciosos que los circuitos electrónicos tienen (principalmente cobre, oro y plata), los que luego venden obteniendo así un ingreso. De esta forma se ganan la vida muchas familias en países en desarrollo, convirtiéndose la basura de los ricos en el modo de vida de los más pobres. El problema es que los pobres ponen de esta forma su salud en peligro ya que ordenadores viejos pueden contener también metales pesados como níquel, cadmio o cromo y los plásticos usados en las carcasas de las pantallas y los discos duros contienen substancias químicas cancerígenas. Estas substancias peligrosas no afectan solo a las personas que trabajan en los vertederos, ya que los metales pesados y substancias químicas se pueden filtrar en el terreno llegando a ríos y acuíferos, con consecuencias nefastas para los ecosistemas y todas aquellas personas que viven en la zona.

En el caso de Asia, cada día, barcos cargados de todo tipo de productos llegan a Europa y Norte América desde China. Pero los barcos no regresan vacíos, ya que se llevan de vuelta cantidades enormes de residuos de papel, plástico y metales para ser reciclados. Toneladas de estos residuos en Europa se convierten en materia prima muy valiosa de vuelta en China, hasta tal punto que la explosión económica que Asia ha experimentado en los últimos 15 años, y en particular de China, no se podría haber llevado a cabo sin el uso de plástico, papel y metales procedentes de Europa y Norte América. China no hubiera podido extraer todos estos materiales como materias primas debido a su elevado coste en comparación con lo que pagan por estos materiales a Europa: Hay que tener en cuenta que el barco va a hacer la ruta Asia-Europa de todos modos cargado de productos para vender en mercados Europeos, y que los países desarrollados están deseando desprenderse de estos productos ya que la gestión de residuos en Europa es cara y cada vez es más rentable reciclar. El uso de estos materiales reciclables como materias primas de productos en China es bueno para el medio ambiente ya que, por ejemplo, un kilo de papel producido a partir de residuos de papel consume la mitad de energía que si se produce a partir de árboles. Aluminio producido a partir de aluminio reciclado solo consume un 5% de energía de lo que produciría de ser extraído como materia prima (las principales minas de bauxita, de donde se extrae el aluminio, están en Australia). Pero no solo materiales reciclables son llevados a China; como en el caso de Nigeria, grandes cantidades de ordenadores y televisiones viejas se mezclan con plástico, papel y metales, acabando en los vertederos incontrolados de ciudades costeras en China, donde son desmantelados por niños de familias pobres para sacarse su ingreso diario.

Sorprendentemente, Las Naciones Unidas y la Unión Europea dicen tener estrictas leyes en cuanto a la exportación de residuos. En el ámbito internacional el transporte transfronterizo de residuos peligrosos está regulado por las Naciones Unidas a través del Convenio de Basilea. El problema es que este convenio no ha sido ratificado por suficientes países como para poder aplicarlo internacionalmente; entre los países no ratificantes se encuentra Estados Unidos, que habiendo firmado el tratado, no lo ratifica ya que no acepta la prohibición de exportar residuos peligrosos a países en desarrollo.

Por su parte, la Unión Europea ha establecido una serie de restricciones y sólo permite el transporte de residuos peligrosos a países miembros de la OCDE que tengan la tecnología adecuada para tratar los residuos. Uno de los objetivos de la Unión Europea en materia de gestión de residuos es el principio de proximidad, por el que los residuos se deberían de tratar lo más cerca posible del sitio donde se originan. Sin embargo, los países europeos cuadriplicaron durante el período 1995-2007 la cantidad de residuos exportados fuera de sus fronteras, por lo que el principio de proximidad en gestión de residuos no se ha cumplido en absoluto. La Unión Europea argumenta que el volumen de residuos en el mercado mantiene los costes de las materias primas bajos para países como China y siempre que los residuos no contengan materiales peligrosos, pueden ser objeto de comerciarse. La realidad es que hay una falta de información veraz sobre el transporte de residuos entre países desarrollados y en desarrollo, y que el creciente coste del reciclaje de residuos peligrosos unido a unos controles cada vez más exhaustivos de los residuos en Europa y Estados Unidos han convertido a países como China y Nigeria en los vertederos tóxicos del planeta.

Foto: Basel Action Network

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Etiquetas: residuos, Residuos de Aparatos Electricos y Electronicos, residuos peligrosos, residuos toxicos, transporte de residuos

¿Qué es el calentamiento global?

El término calentamiento global hace referencia al incremento de las temperaturas medias en la superficie de la tierra

¿Qué es el calentamiento global?

El término calentamiento global hace referencia al incremento de las temperaturas medias en la superficie de la tierra que son medidas anualmente recogiendo los datos necesarios de múltiples partes del globo terraqueo.

Los científicos atribuyen esta subida de temperatura a un incremento en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) que son los responsables del famoso “efecto invernadero” atrapando los rayos de sol en nuestra atmósfera. Estos gases pueden ser vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxidos de nitrógeno (NOx) y cloroflurocarburos (CFCs), entre otros. Mientras que el efecto invernadero es necesario para la tierra (de lo contrario la temperatura terrestre caería muy por debajo de 0 grados centígrados), la emisión de GEI en exceso produciría el
efecto contrario, subiendo la temperatura por encima de los niveles que se consideran óptimos en la calidad ambiental.

mapamundi
¿Ha influído el hombre en algo?

La actividad humana en nuestra época moderna industrial ha contribuido al incremento de dichos gases en la atmósfera, favoreciendo una subida en la temperatura media global en 0,13ºC por década en los últimos 50 años. Desde el año 1850 se vienen registrando las temperaturas superficiales y, la franja temporal desde 1995 al 2006 recoge los 12 años más cálidos desde entonces.

Estas subidas de temperatura son correlativas a los niveles de subida de CO2 en el mismo periodo de tiempo y relacionadas en la linea temporal de la historia con la época de la revolución industrial y los avances tecnológicos hasta la fecha. Aunque las cifras de arriba parezcan insignificantes, cada grado de incremento en la temperatura de la superficie tiene unos efectos nocivos en nuestro entorno: acelerando el derretimiento de los glaciares, subiendo los niveles del mar e incrementando la frecuencia e intensidad de tormentas, tornados, granizo, etc..

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización Metereológica Mundial (OMM) estima que el aumento de GEI entre el año 2000 y 2030, puede ser de entre un 25% y 90% si los combustibles fósiles mantienen la misma posición dominante en el conjunto mundial.

Previamente a que el ser humano estuviera en el planeta, la producción de los GEI ocurría de modo natural, ya fuera mediante fotosíntesis o por la propia descomposición de la materia orgánica. El hombre, a su paso, ha contribuido notoriamente en la cantidad de gases de invernadero en la atmósfera a través del consumo de combustibles fósiles (petroleo, carbón, gas natural), la tala de bosques y la cría de ganado utilizando métodos que produce gas metano, uno de los GEI más dañinos.

Foto: NASA

Recursos: (IPCC).1 y (IPCC).2

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Etiquetas: cambio climático, CFCs, cloroflurocarburos, CO2, efecto invernadero, gases, GEI, Organización Metereológica Mundial

¿Puedo hacer algo contra el calentamiento global?

¿Puede contribuir el ciudadano de a pie a enfriar el planeta? Sí, mucho. Os mostraremos, en los próximos artículos, cómo podemos ayudar a través de

boeing300¿Puede contribuir el ciudadano de a pie a enfriar el planeta? Sí, mucho. Os mostraremos, en los próximos artículos, cómo podemos ayudar a través de simples gestos diarios. Y ¿qué mejor momento que aquí y ahora? Abajo os mostramos un listado de ideas para los más exigentes, para aquellos que quieren crear su propio “plan de reducción de emisiones” llegando a conocer la cantidad de emisiones de gases de invernadero que generamos. Partiendo de estas ideas, iremos resaltando las iniciativas simples y concretas para nuestro día a día.

– Calcular las emisiones de carbono diarias como ciudadano y cómo reducirlas.

– Investigar la cantidad, y reducir, las emisiones de carbono que emitimos en nuestro transporte personal diario.

– Realizar un inventario de las emisiones de carbono de nuestro hogar.

– Realizar un inventario de las emisiones de carbono en nuestro entorno de trabajo.

– Realizar un inventario y plan de acción para tu instituto, colegio, universidad…

Siempre es más sencillo y divertido comenzar este tipo de actividades con otras personas por lo que os animamos a discutir el plan de acción con amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc.. para definir los pasos a seguir y el efecto positivo que conllevaría. No dejéis la creatividad e imaginación de lado, la podéis utilizar tanto a título personal para conseguir los objetivos fijados como, por ejemplo, para concienciar y educar a los más pequeños de la casa pasando una noche a oscuras y pretendiendo vivir en la época anterior a que las consolas, videojuegos, televisiones y electricidad existieran. 🙂 Por supuesto, si tomas tu iniciativa por tu cuenta para reducir tu emisión de carbono, compártela con la gente de tu alrededor; concienciar tu entorno de amistades puede ser tan simple como sacar el tema de conversación.

Tu huella de Carbono

El término “huella de carbono” hace referencia al efecto que el ser humano tiene sobre el clima en cuanto a las cantidades de emisión de gases de efecto invernadero, medidas generalmente en unidades de dióxido de carbono. ¿En qué nos ayuda a saber esto?. Conociendo nuestros niveles de emisión podemos tener una idea aproximada de nuestro efecto en el calentamiento global en el planeta y ser capaces de medir la reducción de dicho impacto.

Todos los días estamos creando emisiones de carbono, de manera directa, mediate el uso de energías generadas de recursos no renovables, como el carbón, el petróleo y el gas natural. Aplicando esto a nuestro día a día, se traduce, por ejemplo, en el uso de sistemas de aires acondicionado, calefacciones, cuando encedemos las luces, utilizando electrodomésticos, conduciendo, etc… De manera indirecta, también generamos emisiones cuando compramos prendas de ropa, comida, cosméticos, productos para el hogar… El dióxido de carbono es generado tanto en la producción como en el transporte de todos estos productos.

Os recomendamos que dediquéis unos minutos para calcular vuestra huella de carbono. Lo podéis hacer directamente con las calculadoras online disponibles en la red: aquí , aquí y aquí que mediante la respuesta a un cuestionario, determinará nuestras emisiones de CO2.

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Etiquetas: calentamiento global, CO2, ecoconsejos, ecotrucos, efecto invernadero, gases

¿Me lo empatata para regalo, por favor?

El otro día fui a comprarme unos maravillosos guantes a Natura para hacer frente al imparable invierno y, aparte de mis guantes, me llevé una muy grata

El otro día fui a comprarme unos maravillosos guantes a Natura para hacer frente al imparable invierno y, aparte de mis guantes, me llevé una muy grata sorpresa.

Cuando rehusé la bolsa en la que la dependienta iba a meter mi compra, ésta cambió el primer envoltorio por una bolsa hecha de fécula de patata: 100% biodegradable y compostable.
Claro, a ésta tuve que decir que sí, aunque sólo fuese por echarle un vistazo.

Estas bolsas desaparecen en menos de 180 días, sin efectos contaminantes para el medio ambiente, mientras que una bolsa de plástico convencional tarda más de 100 años en degradarse.

Su uso está empezando a extenderse (Carrefour ya las ha introducido en sus supermercados en algunas provincias y también se usaron en la Expo de Zaragoza, por ejemplo), aunque todavía queda mucho trecho por andar, pero puede tratarse de una buena alternativa para acabar con el despilfarro de combustibles fósiles y con la “sopa de plástico” que flota en nuestros océanos.

El mayor número de plantaciones y la facilidad para extraer su fécula ha hecho que los productores se hayan decantado por esta materia prima, frente a otros vegetales como el maiz. Y para que nos hagamos una idea en cifras, sólo un dato: de cada patata salen 15 bolsas de basura.

Sea como sea, lo importante es que contamos con una buena nueva alternativa frente a los plásticos que empleamos a diario. Pon una patata en tu vida.

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Etiquetas: biodegrabale, combustibles, fécula, medioambiente, patata

¿Hay solución para el calentamiento global?

Desde los 80 ha habido una caída permanente (alrededor de un 4% por década) de la cantidad total de ozono de la estratosfera terrestre y una caída mucho más pronunciada en las regiones polares de la tierra durante el mismo periodo de tiempo.

A pesar de las previsiones pesimistas de algunos estudios científicos, ¡sí, podemos contribuir activamente contra el calentamiento! Existen múltiples maneras de combatir los efectos de los gases de invernadero y ayudar a escala global.

Recuperación de la capa de ozono

Desde los 80 ha habido una caída permanente (alrededor de un 4% por década) de la cantidad total de ozono de la estratosfera terrestre y una caída mucho más pronunciada en las regiones polares de la tierra durante el mismo periodo de tiempo. La disminución de la capa estratosférica de ozono tiene efectos dañinos para el hombre, exponiéndole a los rayos ultravioleta (UVB) responsables de enfermedades como tumores melánicos, cáncer de piel, cataratas, ataques al sistema inmunológico y, al campo: afectando a las plantaciones y destrucción del plancton. A principios de los 70 los científicos descubrieron que la fuente del problema eran los compuestos de clorofluorocarburos (CFC) que se habían utilizado en múltiples aplicaciones comerciales, industriales y del hogar, incluyendo sprays aerosoles, líquidos refrigerantes y aires acondicionados.

Capa de Ozono en la Antártida. Foto: NASA

Capa de Ozono en la Antártida. Foto: NASA

Cuando la prensa comenzó a informar, a mediados de los 80, de la disminución de la capa de ozono hubo una reacción fuerte por parte de la opinión pública con protestas hacia las empresas que comercializaban los aerosoles que contenían CFCs y precipitando una regulación por parte de la industria y una involucración por parte de los gobiernos. En 1985, un agujero en la capa de ozono fue descubierto siendo el detonante para que 43 naciones (incluído Estados Unidos) firmaran en 1987 el protocolo de Montreal que limitaba la produccion y uso de CFCs. Hoy en dia 191 países han firmado este acuerdo consiguiendo que los niveles de CFCs se redujeran considerablemente. De hecho, los científicos esperan para el 2024 una recuperación de la capa (similar a los niveles de 1985) gracias a estas medidas.

Lucha contra la contaminación atmosférica

Otro ejemplo de lo que se puede conseguir uniendo el esfuerzo entre todos, lo podemos encontrar en las medidas tomadas (en la década de los 60 en Estados Unidos) contra los efectos nocivos de la contaminación atmosférica en la salud del hombre. En 1963 y 1970 se firmaron las enmiendas “Clean Air Act” y el “Federal Clean Act”, respectivamente, después de la preocupación recogida por parte de la sociedad norteamericana. De este modo, se concretó que la Agencia de Protección Medioambiental en Estados Unidos (EPA) se encargaría de definir los estándares de la calidad del aire para los séis contaminantes más importantes incluyendo, dióxido de nitrógeno, ozono (bueno en lo alto de la atmósfera pero nocivo para el ser humano), dióxido de sulfuro, partículas y plomo. En abril del 2007, la EPA publicó unos resultados esperanzadores para sus últimos 30 años de trabajo desde la firma del acuerdo, afirmando que los niveles de polución de la atmósfera habían caído hasta un 54% a pesar del crecimiento de la población norteamericana y el incremento de consumo de energía en la misma franja temporal.

Los dos ejemplos de aquí arriba fueron posibles por el compromiso y activismo ciudadano, consiguiendo la modificación necesaria en la legislación y compromiso por parte de las empresas. Hoy en día estamos en una situación similar ante el reto del calentamiento global y para conseguir una mejora en nuestro día a día.

¿Qué vamos a hacer?

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Etiquetas: aerosoles, atmósfera, calentamiento global, cambio climático, CFCs, contaminación, rayos ultravioleta

¿Cómo nos adaptamos al cambio climático en Europa? ¿Y en África?

Avanzamos hacia un mayor calentamiento global, e incluso si a día de hoy dejáramos de emitir gases de efecto invernadero, tendríamos que enfrentarnos a los efectos de los gases ya emitidos a la atmósfera. Hay estudios que estiman que las máximas temperaturas

mekongAvanzamos hacia un mayor calentamiento global, e incluso si a día de hoy dejáramos de emitir gases de efecto invernadero, tendríamos que enfrentarnos a los efectos de los gases ya emitidos a la atmósfera. Hay estudios que estiman que las máximas temperaturas a consecuencia de los gases ya emitidos no se alcanzarán hasta el año 2050. Por otro lado, seguimos emitiendo gases de efecto invernadero así que, por el momento, no tenemos otra alternativa que adaptarnos al cambio climático.

Para la mayoría de los que vivimos en países desarrollados la adaptación ha sido hasta ahora un proceso más bien suave. Gracias a sistemas de calefacción y refrigeración, podemos adaptarnos fácilmente a temperaturas extremas con sólo subir o bajar el termostato. Ante la amenaza de inundaciones, los gobiernos han protegido a los habitantes de Londres, Los Ángeles y Tokio con sofisticados sistemas de defensa. Por ejemplo, el Reino Unido gasta 1.200 millones de dólares al año en protección contra inundaciones; en los Países Bajos, la gente está comprando viviendas que pueden flotar en el agua y en Europa la industria del esquí está invirtiendo en máquinas que hacen nieve artificial.

Por el contrario, en otras partes del mundo las capacidades de adaptación al cambio climático son diferentes ¿Cómo puede un agricultor pobre de Malawi adaptarse al cambio climático cuando las frecuentes sequías y la falta de lluvia merman la producción? ¿Cómo puede una persona que vive en un barrio marginal de Manila o Tegucigalpa protegido sólo con planchas plásticas y metálicas adaptarse a la amenaza que presentan ciclones cada vez más intensos? ¿Cómo pueden las personas que viven en los grandes deltas del Ganges o el Mekong adaptarse a las inundaciones de sus viviendas y tierras?

La cruda realidad es que mientras Europa invierte en máquinas de nieve, en los países más pobres y vulnerables del mundo, 2.600 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día. Mientras en el mundo desarrollado estamos mayoritariamente a salvo, las personas más pobres de los países en desarrollo están totalmente expuestas a la realidad del cambio climático. Está comprobado que debido al calentamiento global se están alterando los patrones climáticos a nivel mundial y cuando la sequía golpea los países del Cuerno de África, las cosechas se pierden y llegan años de hambruna, mujeres y niñas tienen que dedicar largas horas del día a ir a buscar agua. Por el contrario, en el delta del Ganges (entre La India y Bangladesh), la gente lucha contra las crecidas del río construyendo casas de bambú sobre pilotes contra las inundaciones y en el delta del Mekong en China tienen que plantar manglares para protegerse contra las tormentas, y las mujeres y los niños tienen que aprenden a nadar.

Sucesos como sequías, inundaciones y huracanes ya tienen un lugar destacado en las vidas de los pobres y suelen ser experiencias terribles para los afectados, ya que ponen en riesgo su vida y los dejan con una sensación de gran inseguridad. Estos episodios climáticos extremos no sólo afectan a las personas en el momento de la catástrofe, sino que también destruyen sus oportunidades a largo plazo. Está demostrado que estos fenómenos meteorológicos extremos tienen consecuencias negativas para el desarrollo humano durante generaciones, ya que afectan a la productividad de las sociedades y a las capacidades humanas de los individuos. Por ejemplo, en Etiopía y Kenia, dos de los países más propensos a las sequías, los niños de cinco años tienen entre hasta un 50% de probabilidad de sufrir desnutrición si nacen durante un período de sequía. Sólo en Etiopía, esto significó 2 millones más de niños desnutridos en 2005. En Níger, los niños de dos años que nacen durante un período de sequía son un 72% más propensos a tener retraso en su crecimiento. Y se ha documentado que mujeres que nacieron en La India durante las inundaciones de los años setenta experimentaron un absentismo escolar un 19% mayor en comparación con años sin inundaciones.

Las Naciones Unidas estima que entre el 2000 y el 2004 unas 262 millones de personas resultaron afectadas por desastres climáticos y más del 98% de ellas vivían en países en desarrollo. De los países pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), uno de cada 1.500 habitantes ha sido afectado por un desastre climático. La cifra correspondiente para los habitantes de los países en desarrollo es de una de cada 19 personas.

El cambio climático no se presentará como un suceso repentino en la vida de los pobres. Poco a poco, los fenómenos climatológicos extremos van afectando a diferentes zonas del planeta. Es cierto que es difícil atribuir directamente un incidente específico al cambio climático, pero estos fenómenos están aumentando de manera sistemática con consecuencias negativas a largo plazo para los individuos más pobres y vulnerables de los países en desarrollo. Es cada vez más evidente la desigualdad de capacidades para adaptarse al cambio climático. Los que vivimos en la parte más desarrollada del mundo apenas nos hemos visto afectados por fenómenos meteorológicos extremos, siendo nuestra huella ecológica y nuestras emisiones de carbono a la atmósfera mucho mayores que las de las personas más afectadas en los países pobres. Y esto es lo más preocupante de las consecuencias del cambio climático; los causantes del mismo permanecen a salvo, mientras que los pobres continúan luchando contra unas condiciones cada vez más hostiles. ¿Será demasiado tarde cuando la humanidad se de cuenta de esta situación? ¿En qué estado estamos dejando el mundo a nuestros hijos?

Estas reflexiones y datos han sido sacadas del Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y disponible en español en el siguiente link.

Foto: Dawson-Foremans

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¿Cómo afecta la atmósfera a nuestra cabeza?

A todo el mundo le ha dolido alguna vez la cabeza cuando el ambiente estaba muy ‘cargado’. Siempre se ha dicho que la temperatura, la presión atmosférica o la

cabezaA todo el mundo le ha dolido alguna vez la cabeza cuando el ambiente estaba muy ‘cargado’. Siempre se ha dicho que la temperatura, la presión atmosférica o la contaminación aérea afectan de alguna manera a nuestras cabezas. Un estudio llevado a cabo por la Escuela Médica de Harvard y el Centro Médico de la Diaconisa Beth Israel ha demostrado que, efectivamente, el aumento térmico y la bajada barométrica incrementan las posibilidades de padecer este tipo de dolor. No obstante, ha sido imposible comprobar cómo inciden directamente los agentes contaminantes.

A lo largo de siete años de investigación, se ha tomado como muestra a más de 7.000 personas que sufrían dolores de cabeza regularmente, ya fuera por migrañas, a causa de la tensión arterial o por otros motivos. Con estos sujetos, se compararon los efectos que les producían diversos niveles de temperatura, de presión atmosférica, humedad y ciertos gases contaminantes.

Los resultados han demostrado que el factor que más impacta es la temperatura. El riesgo de padecer un dolor de cabeza aumenta un 7,5% por cada subida de 5 grados centígrados. Asimismo, la bajada de presión también afecta, aunque en menor medida.

Curiosamente, los agentes contaminantes que se aplicaron (óxido de azufre o dióxido de nitrógeno, entre otros) apenas influyeron en los pacientes.

Según el encargado de la investigación, Kenneth Mukamal, la temperatura y la presión han sido citadas muchas veces como desencadenantes de los dolores de cabeza, especialmente de las migrañas, pero “nunca se ha llegado a demostrar con un estudio así”.

Mukamal añade que la ciencia está “muy interesada” en descubrir cualquier vínculo entre la contaminación aérea y los dolores de cabeza. Pero, a pesar de su insistencia, el estudio no ha encontrado asociación directa alguna.

No obstante, conviene tener en cuenta cierto matiz: si algunos gases contaminantes están generando el llamado efecto invernadero, causante del incremento de la temperatura ambiente, es previsible que el calentamiento global traiga consigo más dolores de cabeza.

En cualquier caso, las causas de esta dolencia cada vez preocupan más. Sólo hay que ver este llamativo dato: la estimación del coste médico vinculado a dolores de cabeza superan los 17 billones de dólares al año en EEUU. Lo peor es que, atendiendo a este estudio, posiblemente esa cifra se haga mayor.

Foto: Myrddrr

Via Neurology

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Etiquetas: atmósfera, calentamiento global, contaminación, dolor de cabeza, efecto invernadero, gases de efecto invernadero, migrañas, Salud

¿Cuántos árboles equivalen a un viaje en avión?

Es Semana Santa y viajamos en avión. Lo hacemos también por motivos de trabajo y luego otra vez en verano para ir de vacaciones. Se estima que la industria aérea pude ser responsable de alrededor del 15% de las emisiones totales de C02 a la atmósfera. En los últimos años se ha desarrollado un nuevo mercado de compensación de emisiones de carbono por el que los ciudadanos podemos invertir una… Read More »

Es Semana Santa y viajamos en avión. Lo hacemos también por motivos de trabajo y luego otra vez en verano para ir de vacaciones. Se estima que la industria aérea pude ser responsable de alrededor del 15% de las emisiones totales de C02 a la atmósfera. En los últimos años se ha desarrollado un nuevo mercado de compensación de emisiones de carbono por el que los ciudadanos podemos invertir una pequeña parte de nuestro dinero en promover proyectos que luchan contra el cambio climático alrededor del mundo. El cambio climático es un fenómeno global, por lo que no importa donde se emita el carbono o donde se planten los árboles para compensar tus emisiones de C02, lo importante es que la ecuación sume cero, es decir, las toneladas de C02 emitidas sean las mismas que son capturadas plantando árboles, sin importar, desde el punto de vista del calentamiento global, donde se emite el C02 y donde se compensa. Lo que si importa es en qué proyectos vamos a invertir nuestro dinero, una vez más tenemos nuestro derecho y, lo más importante, deber de actuar como consumidores responsables. Existen en el mercado una gran variedad de iniciativas que ofrecen la compensación de emisiones ¿Cuál elegir?

Al ser, de momento, un mercado no regulado, la decisión es bastante personal. Actuar con sentido común y recabar la mayor información posible de la organización y los proyectos en los que trabaja es siempre recomendable.

Se produce alrededor de una tonelada de carbono por cada 5000 km recorridos en avión. Hay organizaciones que cobran 10 Euros por tonelada de carbono compensado, mientras que otras no llegan a 5 Euros por tonelada. Fíjate en los costes de administración y piensa que hay organizaciones que plantan arboles por tan solo 50 céntimos de Euro; decide si quieres contribuir con tu dinero al desarrollo de la organización (con la que quizás simpatizas) o tan solo quieres que tu dinero sea empleado en plantar árboles y compensar tus emisiones de carbono.

La oferta para compensar tus emisiones esta también para desplazamientos por carretera y consumo de electricidad, calefacción y aire acondicionado tanto en viviendas como oficinas. Sin embargo, las emisiones por transporte aéreo son, con creces, mucho mayores que el resto de las emisiones combinadas.

Infórmate de los proyectos que las organizaciones están auspiciando e intenta decidir cual tiene más sentido para ti o, en su caso, para tu empresa: contribuir al desarrollo de energías limpias o recuperación de bosques y selvas; invertir en tu propio país a través de una organización local o promover proyectos en países en desarrollo…

Sin embargo, la mejor opción es siempre no emitir C02 a la atmósfera reduciendo nuestras emisiones lo más posible: ahorrar energía en casa y en la oficina, adquirir buenos hábitos generales en nuestro día a día como apagar luces, desconectar equipos y televisión (evitar usar la opción stand-by), usar bombillas de bajo consumo, evitar el uso del coche siempre que se pueda, no abusar de la calefacción o el aire acondicionado (se recomienda una temperatura para la oficina y el hogar de entre 21 y 23C).

Algunas páginas que merece la pena echar un vistazo si estas interesado/a en compensar tus emisiones son Ekopass o CeroCO2 en España. Carbon Footprint, Carbon Passport o Clear en el Reino Unido.

También en el Reino Unido, el gobierno ha puesto a disposición de los ciudadanos la página C02 calculator donde puedes calcular las emisiones en casa, de tus aparatos eléctricos y de tus viajes. Esta página es, sin duda, una herramienta muy buena para concienciación ciudadana y educación ambiental.

Foto: Joisey Showaa

¿Cuánta comida tiras a la basura?

Cuando tiramos comida a la basura no solo estamos malgastando nuestro dinero, estamos también perjudicando al medio ambiente ya que estamos haciendo un mal uso de los productos químicos usados en su producción como fertilizantes y pesticidas.También se produce un innecesario uso de combustibles en el transporte y más materia orgánica en proceso de descomposición, lo que origina emisiones de metano, gas de efecto invernadero con un potencial sobre el… Read More »

Cuando tiramos comida a la basura no solo estamos malgastando nuestro dinero, estamos también perjudicando al medio ambiente ya que estamos haciendo un mal uso de los productos químicos usados en su producción como fertilizantes y pesticidas.También se produce un innecesario uso de combustibles en el transporte y más materia orgánica en proceso de descomposición, lo que origina emisiones de metano, gas de efecto invernadero con un potencial sobre el calentamiento global 23 veces mayor que el dióxido de carbono. Por esta razón, la comida que acaba en los vertederos contribuye significativamente al calentamiento global. Además, no hay que olvidar que desperdiciar comida es también desperdiciar agua, ya que agricultura es el sector de producción que más agua consume (se estima que 70% del agua consumida en España es destinada al sector agrícola)

Pero… ¿Desperdiciamos tanta comida? La respuesta es, sin ninguna duda, sí.

En Estados Unidos el 30% de la comida comprada por los estadounidenses no es consumida, por lo que acaba tirándose a la basura, estimándose en cerca de 100 billones de dólares anuales las pérdidas económicas por el desperdicio de los alimentos.

En el Reino Unido se compran anualmente unos 21.7 millones de toneladas de alimentos, de los que 6.7 millones no son consumidos, convirtiéndose en residuos. Esto significa que, al igual que en Estados Unidos aproximadamente un 30% de la comida que se compra en el Reino Unido no se consume. En los últimos años el gobierno ha puesto en marcha la recogida selectiva de residuos de comida, por lo que los ayuntamientos británicos recogen anualmente 5.9 millones de toneladas de los 6.7 millones que no son consumidos. Estos alimentos son llevados a plantas de compostaje donde se convierten en compost usado como fertilizante natural en la agricultura. Sin embargo, se estima que una familia media británica gasta unas 420 libras al año en comida que acabara a los pocos días en el cubo de la basura.

No existen cifras oficiales del desperdicio de comida en España, sin embargo, con unos patrones de consumo cada vez más similares a los de nuestros vecinos europeos, no debemos estar muy lejos de las cifras del Reino Unido. En un contexto de crisis económica y ambiental el ahorro de comida es algo al alcance de todos y la promoción de iniciativas como el compostaje de los restos de comida y jardín en casa cada vez son más comunes. Pero lo realmente preocupante es que los países desarrollados estén tirando a la basura el 30% de la comida producida mientras la subida de precios de los alimentos ha aumentado el número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza en 110 millones…

Foto: JBloom

Un hombre de bajo impacto

Es muy posible que el próximo 1 de mayo el belga Steven Vromman haya hecho realidad su proyecto, lo que significará que durante un año sólo habrá utilizado

huellaEs muy posible que el próximo 1 de mayo el belga Steven Vromman haya hecho realidad su proyecto, lo que significará que durante un año sólo habrá utilizado 15 litros de agua al día, habrá consumido menos de 1kwh de electricidad al día y no habrá generado más de 1 kilo de residuos al mes.

Estas cifras ganan valor si tenemos en cuenta que cada ciudadano de un país del primer mundo consume diariamente más de 120 litros de agua corriente (ocho veces más) y 40,3 kwh (40 veces más) y produce 0,71 kilogramos de basura, casi lo que Vromman genera en un mes.

Este belga, que se hace llamar low impact man (hombre de bajo impacto), ha decidido que quiere reducir su huella ecológica -la superficie de la tierra necesaria para absorber los residuos y producir los recursos que precisa cada persona- hasta 1,5 hectáreas, el nivel adecuado para permitir que el planeta se recupere al mismo ritmo que lo explotamos.

Sin embargo, esta cifra se encuentra muy por debajo de la media belga (5,1) o española (5,7) y aún más lejos de la de países como los Emiratos Árabes, Estados Unidos o Dinamarca, donde la huella asciende a 9,5 hectáreas per cápita, según un estudio del Foro Mundial para la Naturaleza (WWF).

Para lograrlo, Vromman ha decidido prescindir de ‘lujos’ cotidianos como la ropa limpia, comer carne o pescado, utilizar champú, ducharse (se lava con agua de la lluvia y jabón) o tirar de la cadena cada vez que utiliza el baño.

Para ello, ‘el hombre de bajo impacto’ recoge el agua de lluvia en un bidón, genera su propia electricidad con una bicicleta, recarga las baterías de su mp3 con una manivela y tiene en su cocina una placa de bajo consumo. Y además, le está inculcando este modo de vida a sus hijos.

Este asesor medioambiental se siente tranquilo y a gusto consigo mismo desde que inició su aventura, así que piensa seguir viviendo de forma similar una vez que supere su reto en mayo. “Pienso en mis hijos y espero que quede un planeta limpio para ellos dentro de veinte años. Esa es mi motivación”, explica.

Vía Málaga hoy

Foto: Daquella manera

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